Residencia creativa
Opción de media semana:
(del 13 a 16, o del 16 al 19)
La residencia creativa es una invitación a parar, cuidar la mente y abrir espacio a la creatividad en un entorno natural que acompaña y sostiene. La práctica de la meditación crea un estado de atención desde el que la percepción se afina y comienzan a emerger ideas, intuiciones y nuevas formas de mirar.
A lo largo de la semana se proponen prácticas de exploración creativa que invitan a salir de lo habitual y a entrar en contacto con una expresión más directa y honesta. No se trata de forzar ni de producir, sino de crear las condiciones para que algo pueda aparecer. ¿Qué se abre cuando dejamos de empujar? ¿Qué toma forma cuando hay tiempo, silencio y presencia?
El tiempo se despliega con amplitud para que cada persona encuentre su propio ritmo: crear, descansar, pensar, pasear o simplemente estar. La experiencia se completa con espacios compartidos, momentos de silencio disponibles y una convivencia sencilla con otras personas afines, en un entorno que favorece la claridad, la inspiración y el descanso profundo.
La comida
Cada alimento será una invitación al bienestar. El menú, vegetariano y con opciones sin gluten, estará cuidadosamente diseñado para nutrir cuerpo y mente con ingredientes naturales y preparados con cariño.
Los lácteos serán opcionales, con alternativas vegetales que respetan la diversidad de necesidades y preferencias, permitiendo que cada persona elija lo que mejor sintonice con su propio equilibrio.
En cada plato, la misma intención que guía el retiro: cultivar la serenidad y el amor a través del gesto cotidiano de alimentarnos, creando un espacio de cuidado y conexión.
En la Residencia de Veluvana, un espacio rural situado en Fresnedillas de la Oliva, a 50 minutos de Madrid. El espacio cuenta con habitaciones individuales y triples para un total de 12 personas.
El precio no incluye el desplazamiento, pero ayudaremos a organizar coches para reducir el gasto energético y facilitar la conexión entre las personas participantes.
También puedes llegar en transporte público: autobús 645 desde Moncloa dirección Robledo de Chavela (tarde 50 minutos y la parada está a 7 minutos caminando hasta la casa).
Llegada: de 17:00h a 19:00h
Salida: de 15:00 a 16:00h
*Habitación individual, semana completa: 690 € pensión completa.
*Habitación doble, semana completa: 490 € pensión completa.
*Habitación individual, media semana: 390 € pensión completa.
*Habitación doble, media semana: 290 € pensión completa.
*Solo disponemos de 3 habitaciones individuales.
¿Para quién es?
Para personas con sensibilidad, interés por la introspección y el deseo de abrir un espacio a la creatividad en su vida.
No es necesario tener experiencia previa ni considerarse una persona creativa.
Puedes venir con un proyecto en mente o simplemente con la intención de parar, escuchar y dejar que algo se ordene.
¿En qué consiste?
La residencia combina práctica de meditación, propuestas de exploración creativa y amplios espacios de tiempo libre.
Las sesiones compartidas ofrecen un marco sencillo desde el que salir de lo habitual y abrir nuevas formas de percibir y expresar.
A partir de ahí, cada persona encuentra su propio ritmo: crear, descansar, escribir, pensar o simplemente estar.
También habrá espacios de palabra voluntarios para quien desee compartir, así como momentos de silencio disponibles.
¿Qué te llevas?
Más que un resultado concreto, lo habitual es llevarse una sensación de claridad, conexión y apertura.
Una relación más cercana y accesible con la propia creatividad, y la experiencia de haber encontrado un ritmo distinto desde el que seguir creando.
un día en la residencia
Ángel García Galiano es ensayista y narrador, especializado en literatura mística y experiencia poética. Su obra explora los vínculos entre palabra y silencio, invitando a una lectura contemplativa. Además, ha ejercido como crítico y mediador cultural, tendiendo puentes entre literatura, vida y espiritualidad.
08:00 Meditación en silencio (opcional)
Comenzamos el día en la sala de meditación con una práctica suave y sin exigencias. Un espacio para despertar la atención, desacelerar y entrar poco a poco en un ritmo más presente, atento y menos reactivo.
09:00 Desayuno + tiempo personal
Desayunamos juntas y después hay tiempo tranquilo para aseo personal, descanso y preparación del día.
10:30 Activación creativa
Cada jornada propone una exploración distinta para desplazar la percepción habitual y abrir nuevas asociaciones.
Trabajaremos con:
ejercicios sensoriales y sinestésicos
lectura de textos
observación y contemplación
escritura automática
pequeñas prácticas meditativas
breves masterclasses sobre creatividad, atención y proceso artístico
Estas sesiones no buscan “enseñar a crear”, sino generar las condiciones para salir de inercias conocidas y conectar con una expresión más viva, intuitiva y directa.
12:00 Tiempo autónomo de creación
Uno de los núcleos de la residencia.
Un amplio bloque de tiempo libre para dedicar al trabajo personal:
escribir
leer
investigar
dibujar
desarrollar proyectos
descansar o dejar reposar ideas
Algunas personas trabajan en silencio en la mesa compartida; otras prefieren las hamacas, el jardín o caminar por el entorno antes de volver a crear.
No hay supervisión constante ni estructura rígida: la propuesta es encontrar un ritmo propio sostenido por la naturaleza, la atención y la convivencia.
14:00 Comida + pausa
Después de comer llega un espacio de descanso, silencio y pausa.
Dormir una siesta, caminar, leer a la sombra o simplemente no hacer nada también forma parte de la experiencia.
16:30 Encuentro compartido
Nos reunimos alrededor de la mesa de Veluvana para compartir procesos en un ambiente sencillo y relajado.
Quien quiera puede:
leer algo de lo escrito
compartir bloqueos o intuiciones
hacer preguntas surgidas durante el día
escuchar los procesos de otras personas
Un espacio de conversación y escucha que sigue alimentando la práctica creativa sin presión ni expectativas.
Tarde abierta
Después del encuentro, el tiempo vuelve a abrirse.
Hay quienes continúan creando, quienes salen a caminar por el campo, quienes conversan en el jardín o simplemente descansan.
La residencia no busca mantener una productividad constante, sino ofrecer el tiempo y las condiciones necesarias para que cada proceso encuentre su propio movimiento.
Con el paso de los días suele aparecer un ritmo más orgánico, lento y conectado con la experiencia real de crear.
21:00 Cena compartida
Las cenas suelen convertirse en uno de los momentos más vivos del día:
conversaciones largas, intercambio de ideas, humor y espacios de escucha tranquila.
Después, la noche queda libre. Algunas personas siguen escribiendo o leyendo un rato; otras descansan temprano.
Una experiencia flexible y opcional
Toda la propuesta es flexible.
No es necesario participar en todas las actividades ni mantener un ritmo concreto. Cada persona puede acercarse a la experiencia desde sus propias necesidades y momento vital.
Hay espacio para compartir y también para el silencio; para la colaboración y para la soledad creativa.
En muchos sentidos, la residencia termina siendo aquello que cada participante es capaz de abrir y sostener durante esos días.
